Cuando las palabras se quedan cortas, y el corazón desgarra de dolor, se dice que una imagen vale más que mil palabras, y no puedo más que verte…de pie, frente al mar, con tus vaqueros…tu chaqueta resguardándote del frio, tus ojos cerrados, con tus pensamientos a flor de piel…y cuando se abren, lo hacen para mirar al infinito, donde no se distingue el cielo del horizonte…y aquí es donde yo te espero…
Tu pelo suelto en el viento, y tus oídos alerta, por si descubres alguna palabra suelta que trae la brisa del mar, en aquel código oculto que solo tú y yo conocemos, el lenguaje de las miradas, y las caricias, pero como solo tú y yo sabemos…despacio…suaves…como vigilando cada poro de nuestra piel, para que por ninguno se escape más amor que por otro…
Deja…que tu piel estremecida por el tacto de mis dígitos me cuente en susurros que la noche se acerca, y con ella la luna llena, la cual alumbra nuestros pasos sobre la arena y al fondo se refleja en el agua, tranquila, calmada… como tu ser y tu espíritu, y mis brazos te rodean, mientras que al oído te susurro caricias de amor eternas para que me recuerdes siempre y jamás olvides, las veces que te miré a los ojos, ni las veces que mis dedos pasearon por tu piel, las veces que mi mano peinó tu cabello…así como las veces que mis labios se encontraron con los tuyos y mientras se rozaban pronunciaba las palabras de un grito ahogado quemado en el fondo de mi garganta, desde donde más que sonidos, escupo llamas, las llamas de aquel Te Quiero que grabaste a fuego en el fondo de mi alma y en mi corazón, dejando tu huella para siempre en mi… y haciéndote un recuerdo imborrable en mi memoria…
¡Te Quiero mucho amor!