La vida esta rebosante de energías, energías que transmitimos y que nos son transmitidas, cada uno de nuestros puntos claves en el cuerpo, son indicadores de un subconsciente ajeno a la razón y muchas veces a la lógica racional que, en ocasiones, nos acompaña, ya sea de una manera más o menos acertada...
Yo soy de esas personas que piensan y opinan que todo tiene un porque, solo hay que buscarlo, aunque no he dicho que esa búsqueda sea más o menos difícil, o que sea algo superficial o que haya que profundizar más o menos, solo digo que todo tiene una explicación y que según sea la persona, será capaz de encontrarla antes o después, aunque a veces, necesitemos ayuda.
Yo creo firmemente en la introspección, y con ello, en el autoconocimiento de uno mismo, a mi parecer es esencial en una persona que este a mi alrededor, que sepa porque hace las cosas que hace, no que solo actúe por instinto, porque el instinto en nosotros ya no es excusa para un acto mal hecho, o realizado de una manera incorrecta. En contraposición a todos aquellos filósofos y psicólogos de la historia, yo no creo que el ser humano haya nacido, ni nazca con una serie de "reglas básicas" escritas en el, creo que una persona se hace al crecer, al avanzar, al caer, sobretodo...al levantar, al vivir, al equivocarse o acertar y también de lo que tiene a su alrededor.
Mucha gente piensa que nos educan mal desde el principio, que desde pequeños nos educan para que cuando seamos mayores, seamos sumisos, lo ideal para una empresa, que estemos vacíos de ambiciones, de sueños e ilusiones, sin un rumbo u horizonte que seguir ni a donde llegar...
Algo que hoy en día también es palpable en el ambienten y que sin darnos cuenta estamos contribuyendo a que la persona que tenemos delante se sienta más y más decepcionada con el paso del tiempo es la verdad. La verdad, la sinceridad, decir lo que se siente, lo que se piensa, lo que se nos pasa por la cabeza en determinado momento, nos ayuda más a dejar que la gente nos conozca y no se lleven de nosotros esa impresión de "buena persona", complaciente y siempre al servicio de la gente y de los demás (esto también suele formar parte de la educación que recibimos), esperando a que nos pidan algo para estar ahí y complacer a los solicitantes... Si bien es verdad, que a veces queremos justificarnos e inconscientemente como escudo, decimos que no queremos ser sinceros porque no comprendemos que es lo que nos pasa o la situación, o incluso llegamos a intentar hacer creer a quien tenemos delante que no le hemos dicho nada por su bien, "es que no quería hacerte daño", todo una sarta de bobadas y estupideces, un ejemplo seria algo como... Yo te voy clavando el cuchillo, y ya cuando este dentro te lo digo...en lugar de...oye, que voy para allá con un cuchillo para clavártelo. (Exagerándolo).
Si os dais cuenta (y si no ya os lo digo yo), a mi parecer estas dos ideas que hoy plasmo aquí (si, tiene que ver con cosas que me pasan o me han pasado recientemente, por si alguno pregunta, que ya lo sepa), están relacionadas, se necesitan mutuamente, y no solo entre ellas y la persona misma, ambas dos ideas no solo son complementarias, sino que cada una de ellas tiene una visión hacia dentro y hacia fuera del individuo mismo. Intentaré explicarlo:
Una persona sincera consigo misma, es una persona que llevará el autoconocimiento y la introspección a un nivel inferior y más profundo que una persona que no es sincera consigo misma, y una vez alcanzado el nivel máximo de autoconocimiento, podemos mostrarlo hacia afuera, de la manera que más nos convenga y que mejor sepamos y queramos, es decir, yo me conozco a mi mismo, yo se lo que me hace falta para ciertas cosas u otras, como puede ser por ejemplo ser feliz, (uno de los objetivos de la vida, en mi opinión). No solo hay que ser sinceros con uno mismo para poder conocernos un poquito mejor, sino también con quien tenemos delante, puesto que mentir (no ser sincero), puede crear a esa persona una imagen equivocada o errónea de nosotros mismos, y para poder dar la imagen que realmente somos...debemos conocernos a nosotros mismos.
Tened cuidado al levantaros…puede que si veis una sombra en vuestro camino, la estéis poniendo vosotros mismos, así que antes de abrir la boca y quejaros, daros la vuelta y observar la luz, a ver si hay una mano…o es vuestro propio ego. Juan Andrés.