En la claridad de una noche de luna llena,
al borde de la montaña más alta que conozco,
cuento una a una las estrellas que iluminan el camino,
y sin quererlo soy testigo
del secreto inconfesable que llega junto al amanecer
la hermosura de una rosa cuando se abre...
el calor de unos brazos que te abrazan,
la suave caricia de unos dedos,
que rozan mis parpados cerrados...
al borde de la montaña más alta que conozco,
cuento una a una las estrellas que iluminan el camino,
y sin quererlo soy testigo
del secreto inconfesable que llega junto al amanecer
la hermosura de una rosa cuando se abre...
el calor de unos brazos que te abrazan,
la suave caricia de unos dedos,
que rozan mis parpados cerrados...

