viernes, 31 de enero de 2014
No pienso rendirme
Hoy me ha dado por meterme por aquí un ratillo y mirar así por encima toda la trayectoria de las cosas que he escrito... mientras escucho "buena musiquita" (algo un poco subjetivo).
Hace poquito leí un articulo en internet en una de esas webs de psicología que tanto frecuento últimamente, por mis estudios, y me llamó la atención un título... leí la entrada... como 5 veces.
He decidido que necesito un poco de ayuda. Son ese tipo de cosas en las que nunca piensas pero que...están ahí! y sabes que... lo más sensato muchas veces, es ponerse manos a la obra, pero no es sencillo, hay cosas que no son fáciles de asimilar, y hay cosas que no son fáciles de cambiar. Aunque sepas que tienes que cambiarlas, pero SIEMPRE va a haber un YO interior que va a intentar aflorar hacia la superficie. La bestia que le digo yo, pero no por salvaje, jejeje sino por primigenia, siempre ha estado ahí.
Tampoco me entendáis mal, no digo que haya que anular esa bestia primigenia, sino educarla y enseñarle como a un perro o un animal de compañía (domesticable), porque ya se sabe, el primer instinto es siempre el bueno...
lunes, 11 de noviembre de 2013
Siempre hacia delante
Iba a empezar a escribir esto con un: “Los que me conocen
bien…”, pero a día de hoy, dudo que exista alguien que me conozca bien.
Creo que nunca jamás he creído en el destino, personalmente
eso de pensar que ya está mi vida escrita, no va conmigo. Tampoco me ha dado
por creer en las casualidades, pienso que las cosas pasan, o no pasan, simplemente.
Yo creo fuertemente en mí, en mis pies, en los caminos que se abren frente a mí,
con cada paso que soy hacia la forja de mi propio destino, el que yo crearé con
cada uno de mis pasos en el camino, con cada una de las decisiones que tome en
mi vida, con cada uno de los acontecimientos que han ocurrido y ocurrirán a lo largo de mi
existencia, nada de cada uno está donde se merece, ni nada por el estilo.
Es por eso que a veces siento frustración conmigo mismo, sabiendo que soy yo el único que depende de mí mismo, y por dejadez unos veces, otras por apatía, me dejo llevar, he perdido la noción de la dirección que quiero seguir. A veces me siento en medio de un océano, sin rumbo, en un bote con una vela y un timón, sin saber hacia dónde girar, que dirección tomar. No hay luz, ni estrellas que me guíen, ni voces que susurren, ni el soplo del viento que renueve el aire que me rodea, viciado de tanto inhalar y exhalar. Solo. Sin más compañía que mis propios pensamientos, donde ni el eco te responde, donde las palabras se ahogan en menos de un murmullo. A veces echas de menos un poco de compañía, pero yo me digo, ¿Cómo voy a saber a quién quiero en mi barco, si todavía no se hacia dónde debo ir?
Aunque tenga muy claro donde quiero llegar, si no se la dirección que tomar, seguiré perdido.
Es por eso que a veces siento frustración conmigo mismo, sabiendo que soy yo el único que depende de mí mismo, y por dejadez unos veces, otras por apatía, me dejo llevar, he perdido la noción de la dirección que quiero seguir. A veces me siento en medio de un océano, sin rumbo, en un bote con una vela y un timón, sin saber hacia dónde girar, que dirección tomar. No hay luz, ni estrellas que me guíen, ni voces que susurren, ni el soplo del viento que renueve el aire que me rodea, viciado de tanto inhalar y exhalar. Solo. Sin más compañía que mis propios pensamientos, donde ni el eco te responde, donde las palabras se ahogan en menos de un murmullo. A veces echas de menos un poco de compañía, pero yo me digo, ¿Cómo voy a saber a quién quiero en mi barco, si todavía no se hacia dónde debo ir?
Aunque tenga muy claro donde quiero llegar, si no se la dirección que tomar, seguiré perdido.
Pero no señor, esto no debe ser así mis pies, mis manos, mi
fuerza es con lo que cuento, para poder ser uno más de aquellos que formaron
parte de algo que no fue el simple conformismo, otro de esos que escribieron su
propia historia, que no se dejaron llevar por el mar de la angustia, donde la corriente
los arrastra, a veces chocando con otros barcos, renunciando a sus propios
sueños, solo por decir: “prefiero estar como estoy, ya que más o menos estoy
bien, que estar mal”, pero esa gente no contempla la posibilidad de estar
mejor, quien no arriesga no gana. En mi opinión, no jugar es lo mismo que
perder. Y el tiempo pasa, no se detiene y tienes dos maneras de mirarlo, ver
como las agujas van hacia delante sin parar por nada ni nadie, o cerrar los
ojos y escuchar el “tic-tac” e imaginarte una cuenta atrás, que va pasando
mientras tu no haces nada, te consumes, pero la única pega es que nunca sabes
el tiempo de la cuenta atrás, solo oímos el tic-tac.
Quizás sea hora de empezar a aprovechar ese tiempo que
transcurre gota a gota, segundo a segundo, como si de una harmoniosa canción se
tratara y nuestro cuerpo bailara casa una de las notas que nos envuelve con una
magia especial, hagamos de nuestro caminar un fluido baile al son del tiempo,
no dejando ni un segundo al devenir, tomando el timón de nuestro barco y si
hace falta soplándole a la vela o remando con los brazos, rompamos la
superficie de este océano de conformismo que nos atrapa.
Elijamos un rumbo fijo, y después…¡ya veremos!
Elijamos un rumbo fijo, y después…¡ya veremos!
domingo, 22 de septiembre de 2013
Adios
Alguna vez os habéis parado delante de un espejo, y os habéis
preguntado, ¿Quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿A dónde voy?
A veces me miro en un espejo, y solo veo una forma borrosa delante de mí, no consigo ver quien soy, ni consigo ver que es lo que quiero. Pero llega un buen día en el que te despiertas y todo es diferente, piensa que la vida te va a cambiar, hasta que descubres que solo es un día más… un día más en el que te sientes perdido, sin rumbo, sin nada…
Dicen que no se puede cerrar un libro (puerta, o ventana, como lo queráis llamar) de nuestra vida, hasta que no eres capaz de decir adiós, reconozco que ese es un gran problema, que todavía no he conseguido solucionar en mi vida…me cuesta mucho decir adiós, me cuesta mucho desprenderme de todo aquello que algún día me importó, creo que es algo más que miedo al cambio, creo que es terror… Sin embargo, creo que este es un buen momento para despedirme de mucha gente, no hablo de gente que por desgracia, ya no pueda cruzarme por la calle, porque la vida haya decidido llevárselos de nuestro lado, además yo siempre he dicho que una persona nunca muere, mientras viva en el recuerdo de la gente… Hablo de todas aquellas personas que me puedo cruzar por la calle, y que seguramente les invadirá la hipocresía y harán como que se preocupan por mí, pero en realidad, no les importará lo más mínimo… Seguro que muchos sabréis de lo que hablo.
A veces me miro en un espejo, y solo veo una forma borrosa delante de mí, no consigo ver quien soy, ni consigo ver que es lo que quiero. Pero llega un buen día en el que te despiertas y todo es diferente, piensa que la vida te va a cambiar, hasta que descubres que solo es un día más… un día más en el que te sientes perdido, sin rumbo, sin nada…
Dicen que no se puede cerrar un libro (puerta, o ventana, como lo queráis llamar) de nuestra vida, hasta que no eres capaz de decir adiós, reconozco que ese es un gran problema, que todavía no he conseguido solucionar en mi vida…me cuesta mucho decir adiós, me cuesta mucho desprenderme de todo aquello que algún día me importó, creo que es algo más que miedo al cambio, creo que es terror… Sin embargo, creo que este es un buen momento para despedirme de mucha gente, no hablo de gente que por desgracia, ya no pueda cruzarme por la calle, porque la vida haya decidido llevárselos de nuestro lado, además yo siempre he dicho que una persona nunca muere, mientras viva en el recuerdo de la gente… Hablo de todas aquellas personas que me puedo cruzar por la calle, y que seguramente les invadirá la hipocresía y harán como que se preocupan por mí, pero en realidad, no les importará lo más mínimo… Seguro que muchos sabréis de lo que hablo.
Tampoco voy a negarles el título de amigos, pero si los
etiquetaré como amigos pasajeros, de estos que vienen, pero luego, acaban yéndose…
Me hacen gracia. No sé si soy yo, o es que ellos no lo saben, pero ese tipo de
gente, quiero decir, se nota, cuando ves y hablas a alguien…uno de estos amigos
pasajeros, sabes que un día, tarde o temprano, ya no va a estar ahí, lo sabes.
Salvo excepciones muy gordas, que también me las he encontrado, pero por norma
general, lo sabes. Te dicen que nunca se irán, que siempre que quieras puedes
contar con ellos, pero es mentira. No te fíes ni de quien te llama hermano… A
fin de cuentas, no he venido aquí a explicaros esto… he venido a deciros ADIOS.
Es difícil liberarse de esto, pero no existe otra manera, sé
que muy probablemente no vuelva a hablar con vosotros nunca, que no os vuelva a
ver y lo único que quiero, es deciros ADIOS, os deseo lo mejor en la vida y
sobretodo que seáis felices, eso es lo más importante de todo, y si habéis decidido
que estáis mejor sin mí en vuestra vida, he de aceptarlo, al fin y al cabo, no
podemos llevarnos todos siempre bien ¿no? Jejeje.
De algunas personas siempre se hace mucho más difícil despedirse que de otras, sobre todo cuando has sentido cosas muy intensas por ellas, pero hemos de asumir que nos sacan de sus vidas, y muy probablemente nos echen la culpa a nosotros, por nuestra actitud y demás, sin embargo, ¿porque unos se quejan y otros se mantienen a nuestro lado? Hay cosas, que nunca lograremos entender. Como cuando te piden amistad, cuando saben que hay amor… O como cuando te piden amor, pero solo hay amistad… A veces, cometemos errores, pero es que es así como hemos de aprender, equivocándonos, cayéndonos, sufriendo, llorando, riendo, pero sobre todo, y lo que más nos debe importar, fijándonos en nosotros mismos, tú mismo, eres quien más te vas a enseñar, si averiguas el porqué de las cosas que te pasan a ti mismo, y los sentimientos que tú mismo tienes, sabrás quien eres. Hace un tiempo escribí una frase que decía así: “Quizás lo más difícil sea, encontrar alguien que quiera escuchar lo que tenemos que decir.” Hoy digo: “Tu eres esa persona que tanto desea escucharse”.
De algunas personas siempre se hace mucho más difícil despedirse que de otras, sobre todo cuando has sentido cosas muy intensas por ellas, pero hemos de asumir que nos sacan de sus vidas, y muy probablemente nos echen la culpa a nosotros, por nuestra actitud y demás, sin embargo, ¿porque unos se quejan y otros se mantienen a nuestro lado? Hay cosas, que nunca lograremos entender. Como cuando te piden amistad, cuando saben que hay amor… O como cuando te piden amor, pero solo hay amistad… A veces, cometemos errores, pero es que es así como hemos de aprender, equivocándonos, cayéndonos, sufriendo, llorando, riendo, pero sobre todo, y lo que más nos debe importar, fijándonos en nosotros mismos, tú mismo, eres quien más te vas a enseñar, si averiguas el porqué de las cosas que te pasan a ti mismo, y los sentimientos que tú mismo tienes, sabrás quien eres. Hace un tiempo escribí una frase que decía así: “Quizás lo más difícil sea, encontrar alguien que quiera escuchar lo que tenemos que decir.” Hoy digo: “Tu eres esa persona que tanto desea escucharse”.
Y hoy me escucho y sé lo que quiero, y lo que quiero es
decir a todas esas personas que ya no forman parte de mi vida, que me exigen,
que me critican, que me ignoran, que me imponen y que me echan en cara, lo que
soy, lo que hago y como lo hago. ADIOS. Gracias por todos esos días, meses o
años que me diste a tu lado, te lo agradezco, y espero haberte enriquecido casi
tanto como tú a mí.
Y a todos aquellos que quieran seguir pasando junto mí su
tiempo, por poco que sea, GRACIAS. Gracias por no juzgarme, por ayudarme en los
malos momentos, aunque haya poca gente que realmente sepa cuando necesito ayuda…
pero gracias.
jueves, 18 de octubre de 2012
Lo que mi cuerpo puede decir de mi...
La vida esta rebosante de energías, energías que transmitimos y que nos son transmitidas, cada uno de nuestros puntos claves en el cuerpo, son indicadores de un subconsciente ajeno a la razón y muchas veces a la lógica racional que, en ocasiones, nos acompaña, ya sea de una manera más o menos acertada...
Yo soy de esas personas que piensan y opinan que todo tiene un porque, solo hay que buscarlo, aunque no he dicho que esa búsqueda sea más o menos difícil, o que sea algo superficial o que haya que profundizar más o menos, solo digo que todo tiene una explicación y que según sea la persona, será capaz de encontrarla antes o después, aunque a veces, necesitemos ayuda.
Yo creo firmemente en la introspección, y con ello, en el autoconocimiento de uno mismo, a mi parecer es esencial en una persona que este a mi alrededor, que sepa porque hace las cosas que hace, no que solo actúe por instinto, porque el instinto en nosotros ya no es excusa para un acto mal hecho, o realizado de una manera incorrecta. En contraposición a todos aquellos filósofos y psicólogos de la historia, yo no creo que el ser humano haya nacido, ni nazca con una serie de "reglas básicas" escritas en el, creo que una persona se hace al crecer, al avanzar, al caer, sobretodo...al levantar, al vivir, al equivocarse o acertar y también de lo que tiene a su alrededor.
Mucha gente piensa que nos educan mal desde el principio, que desde pequeños nos educan para que cuando seamos mayores, seamos sumisos, lo ideal para una empresa, que estemos vacíos de ambiciones, de sueños e ilusiones, sin un rumbo u horizonte que seguir ni a donde llegar...
Algo que hoy en día también es palpable en el ambienten y que sin darnos cuenta estamos contribuyendo a que la persona que tenemos delante se sienta más y más decepcionada con el paso del tiempo es la verdad. La verdad, la sinceridad, decir lo que se siente, lo que se piensa, lo que se nos pasa por la cabeza en determinado momento, nos ayuda más a dejar que la gente nos conozca y no se lleven de nosotros esa impresión de "buena persona", complaciente y siempre al servicio de la gente y de los demás (esto también suele formar parte de la educación que recibimos), esperando a que nos pidan algo para estar ahí y complacer a los solicitantes... Si bien es verdad, que a veces queremos justificarnos e inconscientemente como escudo, decimos que no queremos ser sinceros porque no comprendemos que es lo que nos pasa o la situación, o incluso llegamos a intentar hacer creer a quien tenemos delante que no le hemos dicho nada por su bien, "es que no quería hacerte daño", todo una sarta de bobadas y estupideces, un ejemplo seria algo como... Yo te voy clavando el cuchillo, y ya cuando este dentro te lo digo...en lugar de...oye, que voy para allá con un cuchillo para clavártelo. (Exagerándolo).
Si os dais cuenta (y si no ya os lo digo yo), a mi parecer estas dos ideas que hoy plasmo aquí (si, tiene que ver con cosas que me pasan o me han pasado recientemente, por si alguno pregunta, que ya lo sepa), están relacionadas, se necesitan mutuamente, y no solo entre ellas y la persona misma, ambas dos ideas no solo son complementarias, sino que cada una de ellas tiene una visión hacia dentro y hacia fuera del individuo mismo. Intentaré explicarlo:
Una persona sincera consigo misma, es una persona que llevará el autoconocimiento y la introspección a un nivel inferior y más profundo que una persona que no es sincera consigo misma, y una vez alcanzado el nivel máximo de autoconocimiento, podemos mostrarlo hacia afuera, de la manera que más nos convenga y que mejor sepamos y queramos, es decir, yo me conozco a mi mismo, yo se lo que me hace falta para ciertas cosas u otras, como puede ser por ejemplo ser feliz, (uno de los objetivos de la vida, en mi opinión). No solo hay que ser sinceros con uno mismo para poder conocernos un poquito mejor, sino también con quien tenemos delante, puesto que mentir (no ser sincero), puede crear a esa persona una imagen equivocada o errónea de nosotros mismos, y para poder dar la imagen que realmente somos...debemos conocernos a nosotros mismos.
Tened cuidado al levantaros…puede que si veis una sombra en vuestro camino, la estéis poniendo vosotros mismos, así que antes de abrir la boca y quejaros, daros la vuelta y observar la luz, a ver si hay una mano…o es vuestro propio ego. Juan Andrés.
martes, 25 de septiembre de 2012
Mi luz...mi oscuridad...mi sombra...
Alguna vez os habéis parado a ver, no a mirar, a ver. Yo
últimamente no lo hago mucho, me siento un poco demasiado ajetreado, pero hoy
ha sido el día, hoy me paré a mirar el tiempo, y a ver desde fuera de mí, lo
que tengo en mi interior…
¿Sabéis que vi? Negro, todo negro. Algunos lo llaman
oscuridad, otros vacío, y otros “la nada”. Entonces descubrí que para ver
claridad en la oscuridad, hay que encontrar una puerta, una ventana, un
interruptor, hay que encontrar luz…
Así que decidí buscar fuera de mí, a ver si encontraba ese
punto de luz que me hiciera ver en la oscuridad con otra perspectiva…
En ese momento conseguí vislumbrar algo, pero todo parecía lejano,
me sentí una persona que mira un cielo estrellado en la noche, pero con muy
pocas estrellas, aquellas que parecían más cercanas, solo eran el reflejo de
otras muy lejanas…
Visto que ni dentro ni fuera veía demasiada luz, tomé otra opción, ¿adivináis? Cerré los ojos, ¿para que me sirve mirar, si no puedo ver?, para nada.
Al principio tuve mucho miedo, es obvio, cualquier persona
que no se le ha privado del sentido de la vista desde siempre, en sentido
obligatorio, es TOTALMENTE DEPENDIENTE de lo que ve. Pero poco a poco me
tranquilicé, no dejé de estar alerta, pero ya no era solo mi respiración
agitada lo que escuchaba, fue… ¡Sorprendente!
Oía la luz, estaba ahí, delante de mis narices, no preguntéis como, pero sabia que estaba delante de mi, en un impulso por aferrarme a esa luz tan intensa, salté sin ni si quiera ver si era real o no, casi sin haber abierto los ojos…
De nuevo la nada se apoderó de mi presente, en ese momento
comprendí que quizás debía escuchar, no solo oír, y así lo hice, escuché;
escuché aquello que mi ceguera temporal y totalmente autoimpuesta
voluntariamente, tenia que decirme, y ¿Sabéis lo más sorprendente? No escuché
voz conocida, ni palabra alguna, solo lo que al principio parecían ruidos y
luego más claramente, sonidos, intenté no desesperar en aquel eterno comprender
del seno de mis entrañas, de mi mente, escuché finalmente el sonido del agua,
sin saber de donde provenía. Descubrí en mí, la más alta de las cataratas y lo
que sus aguas me querían decir, que no hay caída tan larga, que nunca llegue al
final, siempre acaba…
Escuché un océano, no el de mis sentimientos, un océano bravo,
impetuoso, como nunca ninguno he visto, se leía el coraje en las crestas de sus
enormes olas, la espuma no era blanca, sino roja, que reunía toda esa furia
incontrolable y como rompía y desataba su furia contra la orilla y contra las
rocas, pero me di cuenta de que si no vas hacia él, si esperas a que él llegue
a ti, a una distancia prudencial, llega manso y apacible y nos podemos sentar
tranquilamente a observar su furia sin riesgo, ni peligro…
Oí el viento, este me quiso contar historias, las historias
de aquellos que naufragaron en el mar de las dudas, porque no supieron hacer
las preguntas correctas, escuché un llanto, pero no el llanto de cualquier
persona, animal o cosa, el llanto de un sentimiento, el llanto de aquellas
ambiciones abandonadas y aquellos sueños rotos que cayeron en el olvido o en la
frustración de aquellos que los abandonaron a su suerte en el gran abismo de la
apatía y el conformismo, por la desesperanza de haber intentado hacer a alguien
mejor, más inteligente, más fuerte, más alto, pero estos sueños y ambiciones no
son nada si no van en compañía de una fuerza de voluntad que pone la persona…
También saboreé la miel, la miel de aquellos que SI
alcanzaron la luz, de aquellos que cumplieron con sus sueños y ambiciones, ¿sabéis?
No es un sabor ni dulce ni amargo, es un sabor único. Me dejaron probarlo, y no
soy capaz de olvidarlo, ansío volver a probarlo para no sacarlo de mi boca
nunca, es un sabor que te sacia…pero no te llena…
Respiré el mismo aire que respiran aquellos que triunfan, es
el aire renovado que sale de aquellos mismos sueños y ambiciones satisfechas y
realizados, el que emanaban al sonreír, porque no eran risas, eran sonrisas de
satisfacción y alegría, júbilo…
Y sentí, sentí la sensación que da llegar y tocar el cielo
con las manos, tocar la luz, y es…como sentir una caricia eterna, llena de
ternura y sabiduría al mismo tiempo, como entre algodones… Y sentir todo lo
anterior y además verlo y disfrutarlo…
Ser consciente de que todo aquello es real y no solo para un rato, ver, creer, saber y conocer, sin imaginar, sin suponer que aquello tiene que existir…sino SABER que EXISTE…
Ser consciente de que todo aquello es real y no solo para un rato, ver, creer, saber y conocer, sin imaginar, sin suponer que aquello tiene que existir…sino SABER que EXISTE…
Y entonces lo vi, en aquel momento vi mi luz, aquella que
sentí delante de mi aquella vez, la primera que vez que cerré los ojos, y lo
comprendí todo, mi luz siempre esta conmigo, la sentí porque nos rodea toda su
energía, mi luz estaba sobre mi, deseando que viera el camino, ella no podía hacer
más que brillar como lo hacia e irradiarme con su calor…y me di cuenta que el
problema soy yo mi perspectiva frente a mi camino, y vi que caminaba en la
dirección incorrecta y que aquella “nada”, aquel vacío, era…
mi propia sombra…
sábado, 14 de abril de 2012
Un 14 de abril...desde lo mas alto...
lunes, 13 de febrero de 2012
¿Hipocresia?
Ultimamente, mi vida esta dando unos pequeños giros, no todos son buenos, eso es algo que hay que asumir, pero no se queda la cosa simplemente ahí.
En el mundo en que vivimos, la gente esta dormida, todos y cada uno de los participantes de este juego llamado vida, se han acomodado, por lo tanto creo que la palabra hipocresía esta infravalorada por aquellos que se atreven a utilizarla, hipocresía no es solo ver lo que hacen los demás, se trata de ser capaces de no hacerlo nosotros mismos. Todas y cada una de las persona de este mundo, SIN EXCEPCIONES, hemos sido, somos y seremos hipócritas, ayer, hoy, mañana y SIEMPRE, es muy fácil y cómodo ver lo que los demás son capaces de hacer mal, pero no somos capaces de razonar lo que hacemos nosotros, nos creemos que la vida es un sueño, en el que estamos inmersos y que solo vemos desde nuestra nariz hacia delante, cuando desde donde tenemos que ver es desde nuestro propio interior, DEBEMOS ser egoístas en la vida, DEBEMOS mirar por nosotros mismos, DEBEMOS hacer con nuestra vida lo que nos de la gana, no lo que los demás quieran, pero, ya que no estamos solos en el mundo, nos tenemos que dejar guiar por unas directrices, una serie de normas, que, EN PRINCIPIO, vienen inherentes a nosotros por el simple hecho de ser, SERES HUMANOS, dotados de capacidad e inteligencia, unas normas muy básicas de convivencia, que las podemos tergiversar a nuestro antojo, cuanto queramos, pero se basan simplemente en el respeto de las demás personas con las que convivimos.
El problema viene cuando hay personas que se creen mejor que otras, OJO, importante, MEJOR, todas y cada uno de las personas que pisamos este planeta, nos merecemos lo mismo, por el simple hecho de tener aquí los pies, de tener una vida, puedes ser una persona más egoísta o menos, OJO, egoísmo MALO, del que llegas tan lejos que te da igual lo que le pase al de al lado, siempre y cuando tu estes bien, aunque el se tenga que joder, ESE egoísmo. La vida es muy sencilla, sigamos todos las normas de convivencia básicas y luego, dependiendo de lo que nos importe una u otra persona, cambiemos nuestra actitud hacia ella, y si algo le molesta de lo que yo haga, OJO, siempre y cuando le afecte de una manera directa o indirecta, NO SEA POR PURO PLACER, las personas somos como somos y si queremos a los amigos, es por que los aceptamos, TAL Y COMO SON, sin querer cambiar NADA de ellos...
En el mundo en que vivimos, la gente esta dormida, todos y cada uno de los participantes de este juego llamado vida, se han acomodado, por lo tanto creo que la palabra hipocresía esta infravalorada por aquellos que se atreven a utilizarla, hipocresía no es solo ver lo que hacen los demás, se trata de ser capaces de no hacerlo nosotros mismos. Todas y cada una de las persona de este mundo, SIN EXCEPCIONES, hemos sido, somos y seremos hipócritas, ayer, hoy, mañana y SIEMPRE, es muy fácil y cómodo ver lo que los demás son capaces de hacer mal, pero no somos capaces de razonar lo que hacemos nosotros, nos creemos que la vida es un sueño, en el que estamos inmersos y que solo vemos desde nuestra nariz hacia delante, cuando desde donde tenemos que ver es desde nuestro propio interior, DEBEMOS ser egoístas en la vida, DEBEMOS mirar por nosotros mismos, DEBEMOS hacer con nuestra vida lo que nos de la gana, no lo que los demás quieran, pero, ya que no estamos solos en el mundo, nos tenemos que dejar guiar por unas directrices, una serie de normas, que, EN PRINCIPIO, vienen inherentes a nosotros por el simple hecho de ser, SERES HUMANOS, dotados de capacidad e inteligencia, unas normas muy básicas de convivencia, que las podemos tergiversar a nuestro antojo, cuanto queramos, pero se basan simplemente en el respeto de las demás personas con las que convivimos.
El problema viene cuando hay personas que se creen mejor que otras, OJO, importante, MEJOR, todas y cada uno de las personas que pisamos este planeta, nos merecemos lo mismo, por el simple hecho de tener aquí los pies, de tener una vida, puedes ser una persona más egoísta o menos, OJO, egoísmo MALO, del que llegas tan lejos que te da igual lo que le pase al de al lado, siempre y cuando tu estes bien, aunque el se tenga que joder, ESE egoísmo. La vida es muy sencilla, sigamos todos las normas de convivencia básicas y luego, dependiendo de lo que nos importe una u otra persona, cambiemos nuestra actitud hacia ella, y si algo le molesta de lo que yo haga, OJO, siempre y cuando le afecte de una manera directa o indirecta, NO SEA POR PURO PLACER, las personas somos como somos y si queremos a los amigos, es por que los aceptamos, TAL Y COMO SON, sin querer cambiar NADA de ellos...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



